Los acababan de presentar.
Ella una morocha pequeñita, con dentadura blanca y un piercing en el canino que brillaba siempre cuando se reía. Novia de su amigo y roomate.
El un morocho con ojos achinados y rasgos árabes. Muy simpático y parlanchín.
Entre las charlas típicas para romper el hielo y dar una acotada presentación de cada uno, ella le contó de sus cinco años vividos en el norte de Brasil y él dió reseña de sus andanzas también.
En algún momento de la noche, cuando ya hay varias pasadas de copas, él muy señoroso le dijo que trabajaba en un restaurante de Palermo. Ella curiosa le preguntó que hacía.
- Leo la borra del café.
- Ah! que copado. Y eso lo haces con café turco, no?
La miró extrañado y con aire de sabiduría.
- No, con cualquier café.
El vive hace un año predicando falsos futuros. Paga su alquiler, los impuestos, su moderno celular y salidas gracias a las propinas de curiosos comensales que quieren saber algunos sucesos de su vida en una borra de café que no es turco.
13.6.07
Suscribirse a:
Entradas (Atom)